Bueno, era una vez una manicurista común y corriente, pero un día soleado cuando las aves cantaban, llego un cliente que le cambio la vida
.
Pues una limadita y esas garras quedan como nuevas
Bueno, era una vez una manicurista común y corriente, pero un día soleado cuando las aves cantaban, llego un cliente que le cambio la vida
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Pues una limadita y esas garras quedan como nuevas
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